David Porras Bonilla

E n c o n s t r u c c i ó n

Barcelona. ¿Que hacemos? Pt. I

Pocas veces me pongo político. Aunque eso es una cosa que atenta con la verdadera naturaleza de un artista. ¿Soy un artista? 

Esa medalla me queda demasiado grande. Me disculpo diciendo que  esto lo escribe un barcelonés… Camarero para más señas y para ser todavía más inútil e inadecuado para el stablishment. Sólo soy un incompetente nato. Con una opinión. 

Pero al trapo.  

¿Que diablos pasa con los políticos o a los funcionarios de mi ciudad? ¿No han tenido demasiadas dosis de realidad? ¿Quieren aplicar la realpolitik de cirujano sin haber visto la sangre? Porque lo parece. 

Porque eso es lo que me parece. 

¿Una mujer con burka bailando sardanas en una banderola? ¿Sin su marido o familiar? ¡Normalizándola! ¿Esta gente está tan desapegada de la realidad y tan devota de un discurso que viven en sus fantasias? 

OK. Como el cura que habla de la familia sin tener pareja e hijos…

Todo esto me desconcierta. Corrijo. No, me desconcierta su forma de pensar. 

El low cost. El low cost es intelectual y te lo dice un camarero. 

Se vende como oferta o precio justo. Pero es una falacia y se compra como un bien accesible logrado justamente. 

Pero no. El low cost es la rebaja del precio consensuado por una nueva competencia desleal. O un juego psicológico para hacer viable algo inhumanamente viable. Algo que comporta algún tipo de sacrificio de una de las  partes con repercusiones desconocidas. Como los pisos turísticos. ¿Como se aplica? A múltiples niveles. Ahora lo explico en un marco más grande. 

Pienso en la plaza del Macba

Esa podría ser una plaza preñada de árboles para ser vivida por el barrio. No una isla de calor de la que huyes, no el patio de recreo para niñatos dentro de un núcleo urbano. No una zona de recreo para personas adultas pretendiendo ser rebeldes pero que aplican fórmulas y patrones de cortejo o dominio ante sus iguales, que se remontan a unos vertebrados ancestrales. 

Para lucirse y demostrar ser aptos para la reproducción o para si mismos. Patinadores. Petimetres

Pienso en los agentes cívicos, agentes sin placa. Low Cost.  Pero en vez de eso fantaseo con agentes policiales que en vez de extorsionar a los locales contienen el perímetro extenso ante el turista borracho y desbocado, en vez de monitorizar rencorosamente la mera puerta de un bar. 

Es la falsa realpolitik. Y añado… 

Gentificración.

El  low cost del skater domina muchos metros a la redonda una zona residencial, urbana, pernoctante. Tantos es el dominio sobre el residente que pueden condicionar tu sueño o tu vida. ¿Deseas poder dormir por fin a las 5 de la mañana? Pues un patinador, turista, se  prueba a si mismo para lograr saltar sonoramente sobre una cloaca y seguir su camino. A la hora que le de la gana. Y sin repercusiones para ellos. Todas son tuyas.  

Lo siento. No lo tolero. Esa gente, hombres adultos con pelos en su sexo y su ano, deben disfrutar de sus actividades en lugares habilitados. En esta situación sólo puedo pensar que somos y, sobre todo ante estos adultos inmaduros, que somos unos indolentes antes una raza de niños con barba que poco reportan a nuestras vidas pero cuyo coste es inmenso. 

Ellos escogen viajar a su sueño de vida low cost a Barcelona pero es una pesadilla en nuestra humilde forma de vida que nos ha tocado vivir. 

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